martes, 15 de noviembre de 2016

Los abscesos pueden formarse en casi cualquier parte del organismo.


Mi hija se enamoró de una cuchara en la secundaria. Yo pensé que era algo para irritarme o alguna broma sexual. Se casaron el año pasado. A pesar de que en un inicio reprobé la relación, mi mujer me acabó convenciendo que no tenía sentido el pedir explicaciones. Acepté a la cuchara y me vi obligado a pedirle una disculpa. Lo que hoy en día me parece más extraño es que no tenga un nombre propio. Tal vez es algo que mi hija me esconde por miedo a que yo denuncie la unión. Quiero pensar que por eso no fui invitado a la ceremonia.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Sin límite ni horizonte, cayendo hacia el cielo


Flotando hacia atrás, muy lejos de aquí, en una vuelta infinita donde solo estaba yo contigo y nadie más; aprendí.
(aquel que pone la otra mejilla es generoso; aquel que se deja robar es libre)

jueves, 10 de noviembre de 2016

Hojas muertas que aún no mueren pero ondulan por el aire hacia la absoluta mortandad


La comezón de una letra se rasca con cartas anónimas a un lector perdido. El frío debatir de dos amigos que ya no lo son, se escalda de arrepentimiento y digitalismo. La idea depilada de una comunidad excluyente de todo lo que no es sagrado, navega por el río urbano y desemboca en la catársis del reciclaje.
Toda la estupidez que me sobra, por exceso de dormir y falta de estar bebido, la riego en tus párpados necios que buscan nitidez y en mi encuentran un afectuoso desafío.

martes, 8 de noviembre de 2016

Terror del vacío


Silencio, aún lo puedes oír. Vive dos pisos abajo de ti. Escucha un disco de opera ligeramente rayado todas las noches. Tiene una tendencia al espiral, como todo ducto a la locura. Sin embargo está más cuerdo que nada. Es tú cuerda. Es un mecate de agua que engrana tu existencia. Ahora llueve. La hojarasca de años de auto-ignorarse amenaza con taponear las salidas. Sobrevivirás. Tu sí. El vive dos pisos abajo, no sé.
Lunas apiladas, una sobre otra, sostienen los techos que al mismo tiempo protegen a pelados y felpudos; también sentencian el punto de asfixia estratificada. Así va ahora. Todos en la fila al desfiladero pero con tráfico en la fila. Los que logran empujar a otros antes que sí, se vuelven migrantes y los repudian todo aquel que se sienta amenazado de ser acercado a la cuarta edad.
Morirás. Tu sí. Lo ilógico ahora es que no lo hayas hecho ya. Lo charro es que lo reniegues por vivir abajo. Lo dejaste latir hasta la inexistencia. Ojalá antes de que el granizo lo condene llegues a oír a esa soprano que eras cuando, de menor tamaño, eras tamaño corazón y jugabas en el atrio de cantera que sin color alguno cada mañana postulaba momentos entre el azul y el naranja.

viernes, 4 de noviembre de 2016

carácter adolescente


Se me hacía fácil,
dormir juntos a deshoras.
Oía los reclamos para mí
cual infantil regaño que desatendí.

No quería que importaran
los calendarios y las horas;
razones fantásticas que
hoy son excusas necias.

Impuntualidad,
conmigo mismo;
inhabilidad,
de ser preciso.

Me saboteó el tiempo.
Yo ciego de ver al sol,
y detrás caían las hojas
de un otoño tempranero.

Quería quererte más,
sin orden y sin prisa.
Hoy una recámara vacía me avisa,
que se me hizo tarde.

jueves, 3 de noviembre de 2016

vecesversosbesosbestias diez


*Dos rollizas viejas dando vueltas sobre su eje a medio banquete. *Una parvada de golondrinas como puntillismo en el cielo. *Las ganas de querer buscar algo. *El trabajo de un asistente de velador que ve la tele por horas y no recuerda una sola imagen que pasó ante sus ojos.
Es aleatorio, sí; pero una vez que existe ya es intencional. Tan sordo como un peluche y tan triste como una cortina vieja, así me veo. Nadie sabe que espío a una adolescente recién salida de un nocturno regaderazo con los senos vulnerables al lujurioso y estático aire de una habitación citadina. Ella sabe de mi existencia; y en este mundo que todavía existe, queda un rastro de suciedad en su acto. Suenan esferas chocando entre sí en mi cabeza. Caen mareados globos de un puente campirano a un río que agoniza. Una abuela rumana, con la cabeza envuelta en un pañuelo, se ríe de mi mediocre imaginación. Por eso hay veces que me gustaría haber sido yo pero alguien más. Las uñas de negro, tatuajes perversos en tinta rosa y un rotundo aborrecimiento por el silencio, pienso o creo. No sé cual es la diferencia.
*Las niñas pubertas que se abrazan en suéteres de lana. *El humo de marihuana que nace con fuerza de una boca a media sonrisa. *Un amanecer en parpadeo de neón. *Atrapasueños colgando de un árbol muerto. *Una cigüeña que picotea un pañal cagado en un basurero metropolitano. *Los colores de una bandera que aún no existe.
Todavía hoy -u hoy tanto como siempre- hay lugares a los que no podrás llegar. Que sí existen. Que igual imaginas. Que añoras sin fundamento. Que en su ser exento de pretensión, cuando los ves, te lastiman.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

sí son (soncondimentos)


Una sonaja suena todo el tiempo. Mueve mis sueños y flota cuando busco ahogarme. Hay un ritmo perfecto, que nadie escucha. Quisiera yo, descalabrarme en ti. Regalarte de mi interferencia, la claridad que necesitamos todos. Sigues nueva. Tu aroma a risa inédita y nocturna aún me guía. Me lleva a la superficie de forma lenta y constante, con el ritmo de una sonaja que suena todo el tiempo pero que apenas aprendí a escuchar.