lunes, 10 de marzo de 2008

No te basta que sea tuyo, además me haces crecer






Lo cabrón no es soltar nuestros pensamientos en forma de palabras, sino hacernos responsables de los mismos. Poco a poco, llenaste los huecos en las entrañas. Cada vez que te esforzaste en esculpir una mejor versión de mí, salió algo menos a tu medida y más enamorado de tu ser. Aunque lo intentaras jamás lograrías quitarte de encima el amor que te deposito. Lo que me llama de tí esta tan adentro tuyo que ni tu misma lo conoces. No sabía que mis pensamientos fueran tan vulnerables y violables hasta que te plantaste sin invitación en mi cabeza. Pasaste de ser una comezón en la nuca a la más honesta consejera, porque todo me lo dices con la mirada.
Pasé de preguntarme porqué a mí me pasan estas cosas a entender que poco a poco, día a día, iba a volverme en el engrane para cumplir tus sueños.

domingo, 9 de marzo de 2008

Arzenal en la Cabesa


Mas pronto que tarde, la flaca viene por nosotros. Para una vida bien vivida la muerte llega como el adorno final, que le da un aire épico a esa vida que se esfuma; en el caso de las personas que malgastan su rato sin sentir de lo que ellos mismos estan hechos la muerte es el tormento que no se va, que se adhiere a la garganta y no deja respirar.
Y un día de estos tu me vas a agarrar muerto, y más que susto o tristezta te va a invadir el coraje. Ya después, nunca vas a olvidar todo lo que me hiciste y peor aún, te va a cazar todo lo que pensaste y no me hiciste. Con ese coraje que traba la mandíbula y exprime los ojos te vas a quedar. Ya después, en mi ausencia, ante tu propio hueco que llamas vida, nada importa. Te puedes matar, te puedes no matar pero nada te lo quita. Porque no hay dolor más grande que el que nos autoinfligimos para pasar por lo que no somos.

jueves, 6 de marzo de 2008

¿Donde estuvo la verdad?


Y por ahí iba John, un tipo de apariencia casual y de cara olvidable, nadie desconfiaba de alguien que se sabía tan dispensable. Ese es e problema de la personalidad, en el momento donde se le invierte tiempo y dedicación a alguien le va a gustar y eso se refleja directamente en que a otro no le va a gustar. La mediocridad espiritu-sentimental-social garantiza el encajar en todos lados. Por eso es que John podía joderse a todos a sus espaldas y nadie sospechaba de él. No existía una satisfacción directa pues al hacer todo entre las ramas nunca veía la cara de dolor de sus víctimas. La gran ventaja de ser derecho hasta para chingarte al prójimo es que puedes ver cómo la orilla del ojo se contrae cuando menos un instante dejando en claro la muerte interna de nuestro adversario ocasional.
¿Quien era yo para pensar mal de ese pálido y desgarbanzado tipo? Los 'sujetos normales' como él no reciben crédito, ni siquiera de lo que en verdad hacen. A mi me jodió todas las veces que quiso, y nunca tuve el valor para señalarlo. Lo que si transgrede toda norma social es que la gente de alrededor se llene de mierda que uno siembra. El día que John, en aras de hacer mi vida más complicada, vino a hacérsela a mi gente; ese día me di cuenta que mi propio ego desbordante iba a terminar de la mano de soledad.
Hay que saber escoger hacia donde vamos. No podemos estar caminando y pisando huesos sin saber cuales vamos a pisar. Hay quienes se quedan quietos, como John, sin contaminar, estáticos, simplemente esperando a que pase alguien cerca para lanzar la estocada. Tu y yo, amantes de raspar la piel con la vida misma, tenemos que saber que, muy pronto, vamos a tener que dejarnos para evitarles la pena al resto y subir con fusil al hombro al monte; donde nos espera desde hace tiempo nuestro valiente destino.

... thinking to myself I might not take it anymore...

martes, 4 de marzo de 2008

Cada vez que mueves los ojos...



Demasiado tiempo para ser vivido por una persona, hemos pasado a ser desperdicios de nosotros mismos. Cada vez que estiramos el alma en busca de contacto la gente huye apenada de haber buscado lo mismo en el pasado, sin haber obtenido fruto alguno. Estamos en la coyuntura de tanta existencia que la respuesta siempre es voltear hacia dentro.
Harto de no ser lo suficientemente entretenido ni para mi propio entender, renuncio a la introversión y me condeno a ser para los demás. No basta con vivir, ser y pensar; hay que ser hacia fuera e invadir los espacios ajenos para que así, tal vez años después de muerto tengamos un chispazo de celebridad en una discusión dominguera. Sin joder a nadie, ayudando a unos cuantos y dedicándole sus buenos ratos a la realización personal podemos fácilmente tener unos últimos días bañados en esa rica melancolía color champaña que nos dice que lo hicimos bien.

El problema viene cuando vivimos a paso de muerte y entre cigarros, coca-kola, gasolina, pantallas y alcohol rara vez da tiempo de alzar la cabeza y admirar lo ocurrido.

martes, 26 de febrero de 2008

Del suelo, uno no se puede caer



I Hate myself for not Loving you the way I should.
I Love you so much for not Hating me after all this time.
I Hate you for Loving me still, and making me incapable of Loving someone else.
I Love myself now, after knowing you Hate whatever I was and not what I am now.
---
Imagina el jardín de los senderos, donde todos los cruces no son una elección sino una división. Imagina que nunca tuviste que decidir porque todo lo que querías y no querías paso y sigue pasando. Cada camino que tomamos nos despedimos de una parte de nosotros que viaje en otra dirección, y así eternamente.
Si este hubiera sido el caso por supuesto que nos hubieramos conocido, en más de un momento, en más de un lugar. Aún así yo hubiera visto una fracción de tí, al igual que tu de mí. Y más adelante en el camino, cuando nos volvieramos a topar, sería una partícula todavía más pequeña de tí la que hubiera alcanzado a admirar.
La verdadera grandeza de esto es que nos conocimos enteros, eligiendo cada paso desde que la memoria funciona para llegar a nosotros. No hay necesidad de ir recogiendo pedazos del otro cuando se esta completo, ahora en par. No hay necesidad de explorar el jardín, sino el gusto de admirar juntos el panorama.
---
Voy esperando el impacto...

Tan bien que nos veíamos



O tan bien que yo te quería ver. Porque por mas bien que yo me viera, en el fondo siempre supe lo podrido que estaba. Me empequeñezco todos los días, a veces más, a veces menos, pero al final quedaré perdido dentro de mí mismo.
Los días buenos, de ráfagas, pasaron por encima. Ahora sólo queda esperar a que más polvo aterrice en nuestros hombros, hasta mandarnos al suelo y sepultarnos en un universo de partículas grises.
El tiempo, que corre diferente para cada persona, decidió tomarse una pausa milenaria en este maldito lugar. Nada puede florecer si el reloj no avanza. Los rostros marchitos no provocan reflejo. Sólo los muy fijados alcanzan a ver la pequeña muerte en la orilla de la mirada.
Sí me veo bien, claro que me veo bien; porque toda mi energía se consume en eso. Mientras, el tapiz que recubre mi corazón se va pelando poco a poco, dejando entrar el óxido que gotea de la garganta.
Si me ves bien, aprovecha. Huye. Lárgate de aquí si no quieres creer que la podredumbre es cotidiana y anodina. Un día podrás contar nuestra historia y lo bien que les fue a todos desde que te fuiste. No dejes entrar el polvo, porque con él llegan los que quieren limpiar, los que venden químicos y garantías, los morbosos que estudiarán el caso, los que tiran bromas en los pasillos de los funerales. No los dejes entrar, que ya estoy afuera.

domingo, 24 de febrero de 2008


Nunca se sabe bien que pasa. Yo quiero creer que todo esta bien, pero todos sabemos que algo pasa. Ya no necesito verte para estar contigo, ya no necesito conocer más la frustación. Ojalá pudieramos arrancar de cero, ojalá pudiera coordinar mis tiempos. Nunca llegué a tiempo para despedirme; para ser lo que tenía planeado ser. Llevandola bien con todos, sin que alguno lo note, voy quebrandome. Uno nunca puede evitar herir a los que mas quiere, al menos que renuncie a vivir como se quiera.
Tantas bromas, tantas sonrisas traducidas en ceros y unos, tanta banda sonora que le da peso a nuestros sentimientos; y al final, sigo sintiendome uno de tantos que no cumplió con su propia responsabilidad de ser.
Renuncio a mi propia realización para que todos ellos estén tranquilos, a tí no te puedo ofrecer otra cosa que disculpas por no abrirte un hueco en mi acontecer. Tal vez mañana pero más probablemente ayer, te viví y te hice saber que en mi mirada había algo más.
Letra a letra, sin alcanzar la clarividencia, se hace evidente que yo juego mi propia partida y que perdí contigo antes de poder retarte a entenderme...